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Fuertes Santamarta y el Foro de Interiorismo: el valor de la colaboración empresarial

Alicia Fuertes y Sara Santamarta son el alma máter de este estudio de diseño de interiores que utiliza la luz y lo natural como materia prima para hacer de cada espacio el lugar soñado para sus clientes.

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REDACCIÓN

El estudio Fuertes Santamarta nació en 2020, “justo dos meses antes de la pandemia”, nos cuenta Alicia Fuertes, el 50 por ciento de este proyecto que completa Sara Santamarta y que tiene su sede en la primera planta del el C.C. Mustang, en El Paraíso. Un tándem perfecto formado por una arquitecta y una diseñadora de interiores que después de trabajar juntas para algunos estudios decidieron que había llegado el momento de desplegar sus alas. 

Con una concepción del trabajo alejada de la competitividad y basada en crear un estilo propio se sumaron a la plataforma empresarial Colabora Empresa, un foro para que los empresarios de la Costa del Sol se reúnan y puedan intercambiar sinergias. “Nos gustó la idea y observamos que los eventos sectoriales con más afluencia eran los de interiorismo, construcción y arquitectura, así que el responsable de Colabora, David García, nos propuso crear algo específico para el sector”. 

“Nos pusimos manos a la obra para crear conexiones entre empresas. Cuando trabajábamos para otros estudios, veíamos que Marbella o Fuengirola no es tan grande como un Madrid donde vas a Casa Decor y ves a los profesionales que colaboran un montón y se ayudan muchísimo, incluso con proveedores. Era una pena que en Marbella, donde hay mucho trabajo, hubiera mucha competencia. Eso es lo que nosotros queríamos cambiar. Al final cada estudio tiene su cliente y la clientela te busca por tu propio estilo. No somos realmente competencia. Hay trabajo para todos”, reflexiona la diseñadora de interiores. 

“El Foro de Interiorismo es un forma fácil de conocer nuevos profesionales y productos»

En este sentido, explica que “sueles trabajar con las personas que conoces, pero hay muchísimos profesionales que te ofrece productos nuevos y esta es una forma fácil de conocerlos. Es una oportunidad y te vas enriqueciendo con cada persona a la que conoces”. 

“Empezamos con pocas personas, así que empezamos a invitar a proveedores, que tenían así la posibilidad de presentar sus novedades a varias empresas a la vez y poco a poco fuimos creciendo hasta ahora, con 20 o 30 personas en cada encuentro. Ahora es David quien ha tomado más las riendas porque ha crecido y no podemos llevarlo todo”, apunta. 

Ser miembros de Colabora Empresa les dio la oportunidad de participar en lo que considera una “proyecto clave” en la Feria de Interiorismo de Marbella donde crearon un espacio multimarca. “Ese fue el germen del Foro de Interiorismo”, recuerda. “Sara y yo diseñamos un espacio que fue llevado a cabo por varios profesionales de iluminación, pintura, cocinas… Desde entonces, seguimos trabajando con las empresas que participaron”, subraya. 

“Tus contactos son los que son, pero así conoces empresas nuevas y funciona, por eso recomendamos que la gente se anime. Son una o dos reuniones al mes y cada uno va cuando puede o cuando le interesa y lo recomiendo a todo el mundo. De todo se aprende”, valora. 

Nacieron con la idea de hacer interiores, “pero como Sara también es arquitecto y estuvo trabajando en una constructora, vimos que había una necesidad en la zona para hacer todo el proceso”, señala. “Los clientes compran casas antiguas y como mejor luce una casa es pensarla desde cero, poder hacer la arquitectura de interior, poder diseñar todo, pensar en la iluminación, la orientación de la casa, en cómo va a entrar el sol por cada espacio. Así que hacemos proyectos globales. Tanto interiores, como reformas como casas desde cero”, detalla.

En estos cuatro años, han observado una evolución en los clientes y una clara tendencia a la rehabilitación de casas antiguas. “Hay una tendencia muy importante de rehabilitación de casas, de recuperar suelos que ya estaban dados por perdidos. No sé si porque nosotras estamos más enfocadas a ese estilo más natural, apostando por lo artesanal, pero cada vez, los clientes valoran más las ventajas de recuperar los suelos, de mantener los techos altos y la arquitectura antigua”. 

Podría decirse que “apostar por lo natural” es su mantra. “Es lo que mejor resulta y más agradable hace una casa. Colores neutros, linos, alfombras de fibras naturales. Nos ayuda a estar relajados. Una unión de materiales que hace casi el diseño solo”, considera Alicia que recuerda cómo “hace años había una gran diferencia entre el público español y el extranjero. La gente que llegaba a Marbella era más ostentosa, buscaba materiales muy brillantes, quería tener sus casas casi como de exposición. Con los años, han empezado a llegar personas de otras latitudes que buscan estar a gusto en sus casas soleadas. Que estén bonitas, pero relajantes y naturales”. 

En este sentido, manifiesta que “la pandemia marcó un punto de inflexión hacia lo natural”. “Estuvimos encerrados en nuestras casas mucho tiempo y tuvimos tiempo para reflexionar sobre lo importante que es sentirse bien en casa, tener un espacio donde trabajar, pero también donde relajarse y poder estar tranquilo”, apunta, al tiempo que señala que “a veces no es necesario cambiarlo todo, con pequeños toques y poniéndole cariño, con el orden y algunos textiles que den alegría puede ser suficiente”. 

ALTOS REALES

Las claves

Sara y Alicia tienen claras las tres claves para organizar un espacio: el orden, porque el orden físico ayuda al mental; la luz, intentar ganar la máxima luz posible; y jugar con la distribución, además del uso de materiales lo más naturales posible. 

“Lo que viene pegando fuerte cada vez más son los materiales ecológicos y jugar con el color. No tener muchos colores, pero sí focalizar un espacio en monocolor para darle importancia a una estancia o enmarcar una zona. Siempre con puntos focales. Antes no se arriesgaba tanto. En los 80 había muchos colores, luego todo pasó a blanco y beige y ahora se apuesta por combinar bien los colores”, matiza la diseñadora de interiores. 

Para eso es importante conocer al cliente. “Cuando recibimos a un cliente nos tomamos el tiempo necesario para saber cómo quiere sentirse en su casa, qué uso le da y cómo es de importante cada estancia. Dividimos en tres fases los proyectos y la primera es conocer al cliente y sus necesidades. Eso es lo que marca la diferencia entre un buen y un mal proyecto”, precisa. 

El proyecto 

Son muchos los trabajos que han venido realizando en este tiempo y todos han dejado en ellas un hermoso recuerdo, sin embargo, hay uno que por su singularidad y por lo que supone de unión de cultura les ha dejado una huella indeleble. “Nos llamó un cliente kuwaití para hacer un proyecto en la finca La Catifa. La casa era de estilo árabe, pero había pasado por tantas modificaciones y tantos clientes diferentes con culturas distintas que no sabíamos qué esperar de aquello. Habían vivido unos asiáticos, luego unos ingleses católicos y cada uno dejó su huella”. 

“Cuando vimos la casa, tenía una cocina antigua con los típicos mosaicos marroquíes y ponía Ave María en unos azulejos muy bonitos al lado de la chimenea. Para nuestra sorpresa, lo habían mantenido, así que decidimos potenciar toda la casa e ir recuperando todos los detalles”, evoca Alicia. “Cuando quitamos un papel pintado salió una pared antigua con un alicatado precioso en forma de estrella y al final la casa quedó preciosa con los arcos con frases en árabe, un techo abovedado con el rey de Arabia Saudí pintado frente a unos peces Koi japoneses. El resultado fue un espectáculo, combinando la esencia de todo”, relata emocionada, porque si algo transmiten los espacios naturales y orgánicos de Fuertes Santamarta es la pasión por su trabajo y la atención a cada pequeño detalle para hacer realidad los deseos del cliente.